No podía dejar pasar la oportunidad de hablar de lo que he vivido estos meses de elecciones en Paraguay. Viniendo hastiado de escuchar noticias en España de políticos corruptos, dinero de fundaciones que desaparece misteriosamente, paraísos fiscales y una clase política que nos quiere dar lecciones de lo que es el bien y el mal pero que no practica con el ejemplo, pensaba que lo que me iba a encontrar en Paraguay iba a ser totalmente distinto, pero nada más lejos de la realidad. Parece ser que los mafiosos políticos abundan en cualquier parte del mundo y Paraguay no podía ser menos.

Lo primero que me llamó la atención al llegar a éste pequeño país fue la cantidad de funcionarios que tiene, indagando un poco pude informarme que el 80% de lo que se recauda en Hacienda va a parar a éstos funcionarios, así que el país vive en una constante crisis ya que precisa de constantes prestamos para hacer frente a todos los gastos. Pero no es sorprendente que hayan tantos funcionarios, lo sorprendente es la forma de elección de éstos, al dedillo. Aquí no vale ser el más cualificado, haber terminado la carrera, desear ayudar a tu país. No, aquí lo importante es afiliarte a un partido político y tener un buen padrino. Este país mueve mucho dinero y estar cerca del poder por un corto período de tiempo supone enriquecerse rápidamente, así que no es de extrañar ver a altos cargos políticos, de la municipalidad, etc… con coches de lujo y mansiones cuando su sueldo rondará los 5.000.000 Gs (1.200 €). ¿Cómo pueden permitirse semejantes propiedades? Todos lo sabemos pero nadie dice nada.

Lo que más simpatía me suscita es la cantidad de coches que veo estos días con pegatinas de partidos políticos, el fanatismo de la gente que por defender a su partido político son capaces de discutir y pelearse con su mejor amigo o familiar. La música inunda las calles, los colores Rojo y Azul visten cada esquina y los ciudadanos están deseosos de que su partido político gane las elecciones para que hayan cambios, pero lamentablemente no esperan que mejore la vida de los miles de personas que viven en la extrema pobreza, su intención es otra. Es lograr que el político de su partido le asegure un trabajo cuando llegue al cargo en el que trabaje poco y gane dinero. Con ésta mentalidad de los paraguayos nunca podrán salir de la cola de países subdesarrollados.

Los candidatos a presidente son otro tema aparte, gente sin preparación y con un programa electoral carente de todo tipo de acciones para sacar al país hacia delante, que hablan de miles de millones de dolares pero que no saben ni de dónde van a conseguir el dinero.

Paraguay es un país con miles de recursos y si estuviera en buenas manos, manos profesionales tendría un enorme potencial y sería ejemplo a seguir en Sudamérica pero mientras la gente siga eligiendo a los mismo partidos políticos seguirá como hasta ahora, a la cola. Mientras este país no consiga tener un político honesto, que haya bebido de la pobreza, haya paseado por sus calles inseguras, se de cuenta que hay cosas que sí o sí deben de ocupar su tiempo como la SANIDAD, la EDUCACIÓN, la SEGURIDAD y no le tiemble la mano para castigar al infractor y premiar y alentar al honesto y trabajador. Cuando aparezca una persona que piense más en su propio país y deje de lado sus intereses personales, entonces, podremos hablar de un Paraguay grande.

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